El Método Snowflake 2 (fractalizando la historia)

Ya vimos anteriormente cómo empezar a trabajar con este método, por eso lo que vamos a hacer ahora es empezar a desarrollar la historia, lo cual no es más que comenzar a agrandar esa semillita que ya sembramos, y a lo que Andy define como “fractalizar”.

Bien, como ya definimos la historia en una sola frase, vamos ahora a desarrollarla en un párrafo, teniendo en cuenta que no se pierda la coherencia ni la estructura de la obra; esto quiere decir que se deben seguir conservando las partes funcionales de la misma.

¿Y cuáles son esas partes funcionales?

1. Dónde arranca la historia. Esto no se refiere al lugar, sino a la situación específica que se vive al momento de comenzar a escribir la historia, lo que da origen o desencadena todos los demás acontecimientos.

2. Definir los conflictos. Lo que Ingermanson recomienda es que se deben definir por lo menos los tres conflictos principales y que deberán desprenderse uno del otro; es decir, cada uno como consecuencia del anterior.

3. El final o la resolución. Esto no es más que la consecuencia lógica de los dos anteriores, pero que resulta de vital importancia para definir claramente el mapa de ruta que nos impida desviarnos del objetivo trazado, ya que si lo hacemos toda la estructuración que hicimos anteriormente no va a servir de nada porque la historia va a carecer de coherencia.

Como un consejo quiero recomendarte que tomes este planteamiento como la fase inicial que te va a dar toda la claridad que necesitas para conocer y comprender globalmente toda tu historia.

Recuerda también que este párrafo no debería tener más de cinco o seis renglones, ya que el ejercicio de condensación es el que te va a permitir definir claramente qué es lo que quieres decir y cómo lo quieres decir, por lo que Andy recomienda que en el primer renglón definas el inicio, en los siguientes tres los conflictos y en el último el final de tu historia.

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