¿Cómo piensan los publicistas?

Ya había hablado en una nota pasada sobre lo que consideré un error en una publicidad del Citibank, y hoy vuelvo a arremeter contra los publicistas, porque considero que además de devanarse los sesos buscando cómo motivar acciones y/o reacciones de sus nichos de público objetivo, también deberían hacer lo mismo a la hora de utilizar el idioma, ya que sin ello lo que en realidad consiguen es una tergiversación de la información.

Lo anterior surge, y lo masifico porque lo veo muy seguido (y que conste que desde hoy me comprometo a convertirme en un grito desesperado para que ellos pongan más atención a lo que escriben, y cómo lo escriben o lo publican), por la forma en como encontré anunciado lo siguiente en una sucursal de Porvenir (una empresa de pensiones y cesantías de Colombia):

Nota: He tratado de reproducir el anuncio lo más fiel posible, no en su contenido, el cual es textual, sino en su forma, con mayúsculas y minúsculas, espacios y demás.

“Señor
Mensajero
NOS COMPLACE
INFORMARLE
que atenderemos
exclusivamente sus
trámites en los siguientes puntos de documentación

Norte
Chicó
Centro

Porvenir
Sólo hay uno”
¿Qué puedo pensar yo como mensajero, cuando llego a un punto de atención en una ciudad de más de 4 millones de habitantes, y me encuentro con un aviso como ese en donde me dicen que se encuentran MUY COMPLACIDOS de informarme que ahora tengo que recorrer una distancia que me puede implicar de unos 30 a 60 minutos más de mi precioso tiempo?

Lo primero que puedo imaginarme es la sorna reflejada en la cara del que escribió el mensaje, burlándose en mis propias narices de mi desdicha y mi afán, de mi laborioso correr entre lugares para completar la abnegada entrega de mis encargos.

Sí, porque no encuentro otra respuesta justificable para que les cause complacencia el informarme que allí no me van a atender, sino que lo harán EXCLUSIVAMENTE en otros tres puntos tan lejanos como poco equidistantes del resto de la ciudad.

Pues bien, les cuento que a mi me complace mucho decirles que se equivocaron de cabo a rabo señores publicistas porque, sí, lo sé, fue sin intención, lo que lograron al final fue un anuncio en donde se burlan descaradamente de los pobres e inocentes mensajeros, porque a nadie en su sano juicio le complace restringirle nada a nadie, a menos que se trate de algo dañino para él, o que dicha actitud me cause placer a mí.

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