El uso de la Voz en Off

Como lo prometido es deuda, hoy les voy a hablar de la Voz en Off, esa omnisciente presencia que nos acompaña como la voz de Dios desde lo más profundo de la pantalla.

En este punto es bueno aclarar que existen algunas variaciones en esto de la Voz en Off, las cuales están dadas básicamente por el personaje que la emite, y ellas son las siguientes:

(1) El narrador en tercera persona, el cual es impersonal e imparcial, lo sabe todo, lo conoce todo. (2) El narrador testigo, que es aquel que observa la escena desde un punto específico y, en la mayoría de los casos, sabe incluso menos que el protagonista sobre lo que está sucediendo realmente; y como último tenemos a… (3) El narrador protagonista, que es aquel que habla sobre sí mismo, en primera persona.

Ahora bien, llegados a este punto tengo que hacerles una pregunta: ¿estamos escribiendo un libro, o estamos trabajando para un medio fundamentalmente visual?, ¡correcto! Estamos hablando con imágenes; y no es que sea pecado mortal la utilización de dicho recurso, ya que en algunos casos tiene un objetivo específico, por ejemplo:

Para acelerar o poner en contexto la historia, o para abarcar un ciclo de tiempo que de otra manera sería muy difícil condensar, o tendríamos que hacer otra película para ello (La momia ‘Mummy’ 3); para burlarnos de nosotros mismos o de la historia, ridiculizando a los personajes cuando nos enfocamos en grupos específicos de audiencia (George de la selva), nótese los tipos de películas y sus modelos narrativos específicos; y por último mencionemos también el de tipo intimista, en donde un narrador en primera persona nos involucra en sus emociones y sentimientos.

Si lo que estás haciendo se identifica con alguno de estos casos, o estás escribiendo un episodio de “Grey’s Anatomy”, perfecto, sigue adelante, pero ten siempre presente que hasta un buen dulce, en demasía, es empalagoso, y aquello que empalaga nunca nos deja buenos recuerdos.

Ahora, si no es así, si lo que buscas es, por ejemplo, transmitir el sentir de un personaje en un momento específico de la historia y recurres a la voz en off, o incluso a su verbalización por parte del personaje, porque simplemente eres incapaz de demostrar eso mismo con una imagen, o incluso, con un momento de silencio, estás perdido; acabas de entrar al grupo del común, de los mediocres, y eso es lo que no quiero que te pase.

Es en este momento en donde quiero que vuelvas sobre lo escrito sobre el Flashback, míralo bien, porque tanto aquello como esto se reduce a una sola cosa: al trabajo, que a través de la práctica logra convertirse en genialidad.

A estas alturas quiero que te imagines la siguiente situación, que no es ni medianamente innovadora pero que para el caso funciona bien:

Un hombre asiste como padrino a la boda de su mejor amigo, pero lo que el novio no sabe (ni el público, hasta ese momento que es fundamental que yo, como escritor, se los cuente), es que ése a quien él considera su mejor amigo, a quien eligió como padrino, y la que está dando el sí convirtiéndose en su esposa, son amantes.

Pues bien, ¿cómo me lo contarías?, y ojo, no se vale utilizar un Flashback, ni mucho menos un a Voz en Off diciendo: “Ella se casa contigo, pero sigue siendo mía, porque ella y yo somos amantes”, ¡qué estupidez!, ¿cierto?, pero existen casos aberrantes en donde se utiliza esta particular manera de demostrar la falta de talento del guionista. ¡Ah!, y tampoco se vale poner al personaje a hacer caritas (que entre otras cosas eso pertenece a la esfera y responsabilidad del actor).

Ya he lanzado la piedra, ahora queda de parte tuya hacer uso de tu creatividad y colaborarnos con una buena idea, la cual puedes enviarme y darme el permiso de ponerla a consideración de los demás miembros del Club de Amigos para que empecemos a debatir y lanzar ideas que nos nutran a todos.

Nos vemos en el próximo consejo.

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