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Estimulación temprana


En días pasados tuve la fortuna de ser invitado por dos grandes amigos para tener el privilegio de ver la primera función ante un público de la nueva obra de teatro que acababan de montar entre los dos.

Digo que tuve la fortuna y el privilegio porque debo decir que muy pocas veces se tiene la oportunidad de apreciar un trabajo actoral como el de Carlos Serrato Asaath, que gracias a un texto bien trabajado y a un manejo corporal impecable, lo va adentrando a uno en los recovecos de sus propios recuerdos con un lenguaje sencillo aunque lleno de fantasías evocadoras.

La puesta en escena es igualmente sencilla, sin artilugios ni filigranas, ya que todo sucede en una simple banca de un parque, donde toda la responsabilidad escénica recae en el actor. Sí, en el actor, ya que se trata de un único personaje que con gracia, humor y picardía nos va narrando episodios de su vida, aunque bien podrían ser retratos de la vida de cada uno de los espectadores.

Debo confesar que mi experiencia propia fue la de haber asistido a una de esas reuniones como las que, me imagino, debían suceder en las tribus ancestrales donde un anciano sabio contaba y transmitía los cuentos de sus antepasados, o como esas reuniones familiares en donde todos los nietos disfrutaban ensimismados de las historias de sus abuelos, sumado esta vez al trabajo actoral y al despliegue histriónico de todo un profesional.

Talento actoral, dramaturgia, y la dirección impecable de Rafael Cardoso Jiménez hacen de esta pieza teatral, sin ninguna duda, una de esas obras que da gusto ir a ver.

¿Poner o colocar? Esa es la cuestión

He tratado de quedarme callado cada vez que oigo a alguien utilizando el verbo colocar en lugar del hermoso y correctísimo poner; sin embargo, lo que más me embejuca es la excusa o la justificación de tan descabellado reemplazo:

“Es que las únicas que ponen son las gallinas”

Y lo peor es que tal estupidez se escucha en boca de “eminentes” comunicadores y altos representantes de nuestra sociedad; de locutores y comentaristas deportivos, que la defienden con tal convencimiento, que no existe nada en este mundo que los haga cambiar de opinión o colocarse colorados por tal desatino.

Es así como, en el colmo de la “culta ignorancia”, escuchamos por ahí algunas burradas como las siguientes, en las que nos hace caer en cuenta Soledad Moliner:

"Me coloca al borde de la quiebra"
"A la bebé la colocaron Valentina"
"Eso me colocó a pensar"
"Ella se colocó brava"
"La debo colocar en práctica"
"Esta tarjeta es para que no le coloquen problemas al entrar"
"Me colocó en ridículo"
"Voy a colocar la queja"
"Esas cosas me colocan nervioso"
"No pude asistir, porque mi mamá se colocó enferma"

No quiero parecer demasiado crítico, ni dármelas de máster idiomático, porque no lo soy; aunque acudo a tu tolerancia para que aceptes que me desahogue de esta manera y me des la oportunidad de lanzar este grito que ya no puedo contener más. Es por eso, porque no soy tal maestro, que comparto contigo estas palabras de la misma Soledad Moliner:

“Parte del encanto de una lengua son sus matices. Colocar es un matiz de poner, así como guisar es una precisión de cocinar. Por eso no son sinónimos, y a menudo es una barbaridad sustituir "poner" por "colocar".

En su acepción más amplia, según don Rufino J Cuervo, colocar es "poner en el lugar debido". La Real Academia dice algo semejante. Así, pues, colocar no es simplemente poner, sino poner donde corresponde. De manera que nadie se coloca colorado, ni enfermo. En cambio, aquella lamparita hay que colocarla en la mesa roja, porque en la verde se ve mal.

Otras dos acepciones específicas de colocar: 1) Invertir dinero, acciones o valores ("Coloqué plata al tres por ciento"). 2) Acomodar a una persona en un empleo ("Mi hermano se colocó en el Senado").

Como norma general, evite el uso de "colocar" y juéguesela con "poner": hay menos posibilidades de meter las patas y ponerse colorado.

Además, conviene hacerlo ya mismo, antes de que el virus contamine a toda la familia: "Hay que poscolocar la cita", "No es bueno antecolocar los intereses personales a los de la patria"”.

Por último, quiero compartir contigo que las acepciones del verbo colocar son cinco, y las del verbo poner son CUARENTA Y CUATRO; así que, amigo mío, cuando escuches a alguien utilizando “burrísticamente” el colocar en lugar del gallardo y fabuloso poner, por favor, hazle caer en cuenta de su infantil error, y hazlo con la plena convicción de estar haciéndole un bien a nuestro idioma.

¡Ah!; y por favor, hazlo… ¡sin colocarte colorado!

¿Cómo piensan los publicistas?

Ya había hablado en una nota pasada sobre lo que consideré un error en una publicidad del Citibank, y hoy vuelvo a arremeter contra los publicistas, porque considero que además de devanarse los sesos buscando cómo motivar acciones y/o reacciones de sus nichos de público objetivo, también deberían hacer lo mismo a la hora de utilizar el idioma, ya que sin ello lo que en realidad consiguen es una tergiversación de la información.

Lo anterior surge, y lo masifico porque lo veo muy seguido (y que conste que desde hoy me comprometo a convertirme en un grito desesperado para que ellos pongan más atención a lo que escriben, y cómo lo escriben o lo publican), por la forma en como encontré anunciado lo siguiente en una sucursal de Porvenir (una empresa de pensiones y cesantías de Colombia):

Nota: He tratado de reproducir el anuncio lo más fiel posible, no en su contenido, el cual es textual, sino en su forma, con mayúsculas y minúsculas, espacios y demás.

“Señor
Mensajero
NOS COMPLACE
INFORMARLE
que atenderemos
exclusivamente sus
trámites en los siguientes puntos de documentación

Norte
Chicó
Centro

Porvenir
Sólo hay uno”
¿Qué puedo pensar yo como mensajero, cuando llego a un punto de atención en una ciudad de más de 4 millones de habitantes, y me encuentro con un aviso como ese en donde me dicen que se encuentran MUY COMPLACIDOS de informarme que ahora tengo que recorrer una distancia que me puede implicar de unos 30 a 60 minutos más de mi precioso tiempo?

Lo primero que puedo imaginarme es la sorna reflejada en la cara del que escribió el mensaje, burlándose en mis propias narices de mi desdicha y mi afán, de mi laborioso correr entre lugares para completar la abnegada entrega de mis encargos.

Sí, porque no encuentro otra respuesta justificable para que les cause complacencia el informarme que allí no me van a atender, sino que lo harán EXCLUSIVAMENTE en otros tres puntos tan lejanos como poco equidistantes del resto de la ciudad.

Pues bien, les cuento que a mi me complace mucho decirles que se equivocaron de cabo a rabo señores publicistas porque, sí, lo sé, fue sin intención, lo que lograron al final fue un anuncio en donde se burlan descaradamente de los pobres e inocentes mensajeros, porque a nadie en su sano juicio le complace restringirle nada a nadie, a menos que se trate de algo dañino para él, o que dicha actitud me cause placer a mí.

Aliento de poesía

Hace unos días recibí a vuelta de correo otro de los tantos y tan gratos comentarios que cosecho de estas notas. Comentarios de los amigos que ya he cultivado con este blog, lo cual a estas alturas representa mi mayor satisfacción.

En él escribió una frase, entre muchas otras, que me puso a pensar en una de las verdades fundamentales para mí a la hora de escribir una historia, aunque él se refería exclusivamente al cine, a raíz de la nota en donde les proponía que eligieran la película colombiana que más les hubiera gustado del último año, y me manifestaba que a él lo apasionaban eran aquellas “que le dejan a uno aliento de poesía”.

No hay una verdad más cierta, por lo menos para mí, como esa verdad, y mucho más expresada con tanta sencillez y contundencia; porque esa debe ser la finalidad de toda historia, aún cuando la misma se debata entre el fango y la inmundicia, la labor del narrador debe ser la de dejar en su receptor ese aliento de poesía.

Y no me refiero con ello a la vana sensiblería, o al gusto por lo rosa y lo falto de profundidad, ya que la expresión no podría estar más alejada de tales acepciones; sino, y justamente, a ese toque profundo que se produce en las fibras más recónditas del ser, esas que se estremecen y remueven cuando una idea las golpea y nos hace reaccionar; esas que elevan el espíritu más allá de la razón y logran hacernos olvidar todas las ataduras del convencionalismo para trasladarnos a ese terreno hermoso y casi siempre vedado de nuestro propio yo, para después devolverse con toda su fuerza y, ahí sí, golpearnos el entendimiento con una brutalidad tal, que vasta un solo instante para darnos cuenta de cuál es nuestra propia verdad revelada.

Pero llegar a eso, para dejar en nuestro lector-espectador esa sensación, se requiere de trabajo, de un gran esfuerzo creativo que necesita primero de un conocimiento exhaustivo de las herramientas con las que cuento para narrar esa historia, necesito descifrar sus códigos, armar la estructura que mantenga el rascacielos de mi invención a salvo de mis propias ineptitudes posteriores, para así poder después embellecer todo aquello por donde se van a mover sus visitantes.

Y es ahí en donde todo aquél que mal pretende ser llamado Maestro empieza a patinar dentro de su propio y resbaladizo mármol de prepotencia. Ya sea porque está empezando, porque quiere reventar el mundo con sus cuernos desechando todo el conocimiento y el trabajo de sus antepasados para demostrarle al mundo que la verdad verdadera es su propia verdad; o porque algunos elogios de su manada circundante le inflaron el ego y ahora quiere demostrar que todo lo realizado por alguien ajeno a él carece de importancia.

Y es así como menosprecian y se olvidan, o dicen olvidarse, de toda estructura, toda forma, todo código, para inventarse una manera propia de comunicar, no su idea, sino su ego; ya que se olvidan de que las formas y códigos no han surgido de la nada, sino que se han ido desarrollando a través del tiempo para poder decirle al otro, de una manera que ese otro me entienda, todo aquello que yo quiero expresarle, ya luego él verá si está de acuerdo conmigo o no.

Aunque todo ese supuesto desprecio por las formas y las estructuras, en la mayoría de los casos, he de aceptar y recalcar que no en todos, sólo esconde una pereza por desarrollar un verdadero esfuerzo de trabajo creativo que produzca al final ese “dejar un aliento de poesía”, tal vez uno áspero y ácido como el que dejan las de de Julio Flórez, o quizás uno dulce y melancólico como las de Machado; un esfuerzo que muy pocos están dispuestos a realizar, y se contentan con reproducir, como dicen ellos, la realidad circundante, la cual es, también para ellos, la más hedionda y putrefacta de una sociedad, cuando es precisamente allí en donde debe surgir el talento y el trabajo creativo para no simplemente decir “eres una puta”, sino tener la capacidad de espetarle, palabras más, palabras menos: te sientes orgullosa porque te llaman mariposa, pero recuerda que la mariposa es sólo un gusano con alas…

El error de la propaganda del Citibank

Hace unos cuantos días llegó a mis manos una publicidad del banco Citibank, de esas que te llegan junto con los extractos bancarios, en donde te dicen siempre lo bueno que es tenerlos a ellos como respaldo a tu inversión; o que si aumentas todavía más de lo que ya tienes en tus cuentas te regalarán una olla, o una plancha, o una licuadora, o un reproductor de DVD (de esos que ya consigues por 2 pesos en la tienda de la esquina); o que si consumes mil millones con tus tarjetas de crédito en 15 días te regalarán un bonito reloj resistente al agua… pero bueno, ese no es el tema que quiero tratar hoy, así que dejemos esto al gusto del consumidor.

Aunque ahora que ya hablamos del consumidor, de eso sí se trata el tema, porque lo que llegó fue un folleto, muy bonito eso sí, como siempre, muy bien envuelto, que al abrirlo lo primero que decía era:

"La satisfacción de tener algo bueno,
es saber que puede ser mejor".

Así, tal cual, a doble línea y todo, como debe ser presentado todo poema, y más aún de esos que te engrandecen el alma, que te hinchan el pecho de satisfacción y te hacen levantar la frente de orgullo.

Dicho poema estaba como pie de foto de una imagen que mostraba a un hombre joven (25-30 años), con todo el futuro por delante, mirando desde una ventana de vidrio piso-techo a una moderna ciudad que se extendía a sus pies e inundaba toda su vista hasta fundirse con una puesta de sol en el horizonte.

¡Qué belleza!

Hasta que uno se detiene a pensar en lo que le quisieron decir los eminentes cerebros de la agencia publicitaria, y el banco, por supuesto, con los dos versos del poema citado: “La satisfacción de tener algo bueno / es saber que puede ser mejor.” Un momento… si eso es así, ¿podrían decirme entonces en dónde encuentro yo la bendita satisfacción, si cada vez que tengo “algo bueno” voy a saber que SIEMPRE “puede ser mejor”?

Sociedad de consumo, oh pobre, agobiada y esclavizada sociedad de consumo, he aquí tu eslogan.

Es decir que nada en la vida, incluida la cuenta o el producto como ellos le llaman, que tienes con el banco NUNCA llegará a ser lo suficientemente buena, porque ella SIEMPRE podrá ser mejor, y así te pasarás la vida buscando siempre algo que te brinde una satisfacción.

¡Oh!, perdón por despertarte a la realidad, porque dicha satisfacción nunca llegará, porque nunca tendrás la satisfacción de encontrar algo bueno, de disfrutar un triunfo, de degustar un buen vino, o simplemente de ver esa puesta de sol que está viendo el del anuncio del Citibank, porque todo eso SIEMPRE podrá ser mejor. Pobre vida desdichada la que te espera si te dejas engañar por las frases vanas y poco estudiadas emanadas de las mentes brillantes de unos creativos insatisfechos con sus propias vidas.

Esto me recuerda, ya para terminar, una frase que se repetía en un comercial de televisión de hace unos pocos años, en donde el niño protagonista, a pesar de haberse acabado toda una ración de jugo que satisfaría hasta al más glotón del planeta, exigía en tono de amo a su mayordomo-esclavo: “quiero más”, y seguro que así pasaría el resto de su existencia. Ahora me pregunto, ¿en dónde y cómo estará hoy ese niño (y sus subalternos-esclavos, incluidos sus padres)?

¡Ah, sí!, ya sé, mirando por la ventana de una agencia de publicidad mientras piensa en cómo crear un bonito poema para el Citibank mientras el sol se va escondiendo en el horizonte.

La telenovela, cultura del melodrama (2)

Siguiendo con nuestro tema de la telenovela, veremos que el melodrama televisivo tiene sus raíces en la novela rosa, la música popular, el radioteatro y las primeras películas parlantes realizadas en Hollywood; sobre lo cual también puntualiza Ricardo Piglia: "El relato cinematográfico no es otra cosa que la transposición al cine de la gran novela del Siglo XIX". Pero ¿Cuáles son los códigos y referencias que maneja este tipo de cine como una estructura exacta para el logro de sus objetivos?:

1) el desarrollo de una narrativa que asegura la relación cine/público, ya que esta "recupera el gusto popular de escuchar y contar historias, existente desde la distante etapa oral de la literatura(*)".

2) De la planificación y sintaxis común al género melodramático, basadas en una convención lingüística que llega a un grupo amplio y homogéneo. Esta convención se relaciona con la ilusión de realidad, de que todo ocurre "naturalmente".

3) De la utilización de prototipos y arquetipos que simbolizan las virtudes y maldades, o el orden y el desorden patriarcal, que son emblemáticos y representan modelos de comportamiento.

Ahora bien, si tomamos en consideración estos planteamientos y los transcribimos al género de la novela televisiva, podemos analizar puntos fundamentales para su desarrollo en nuestra sociedad y la aceptación de esta como "reflejo" de esa misma sociedad.

¿Cuántas veces los personajes principales de las telenovelas son "feos"? Pero, ¿Si has notado, por el contrario, que los "malos" son casi siempre de aspecto desagradable?, ¿acaso no es casi siempre la (el) protagonista una persona pobre que llega al final, después de luchas y sufrimientos, a ocupar un puesto en el honorable sitial de los ricos?

La telenovela no es más que un universo simbólico donde amor/sufrimiento/fatalidad son el pasaporte al paraíso, pero esta triada también construye el discurso oculto del poder patriarcal. Volvamos a la base fundamental del discurso melodramático: El amor.

El amor, como un sentimiento que está por encima de clases sociales, surge con la revolución francesa y grita a los cuatro vientos la posibilidad de que "todos somos iguales". Nuestros pueblos, ubicados en un ámbito de subdesarrollo y pobreza, necesitan de este discurso para encontrar en él el paliativo a sus necesidades. Guillermo O'Donell(**) comentaba acerca de esta misma clase de sociedad en los años cincuenta: "Este tipo de estructura producía sociedades rígidamente jerarquizadas, con concentración de renta y poder en una minoría. Eran estados oligárquicos donde no existía el carácter de ciudadano"; a lo cual concluye Silvia Oroz(***): El amor, entonces, acaba con la jerarquización social.

Pero el amor no puede funcionar sin ser conjugado con la mujer, ya que ésta, en nuestra sociedad, es la responsable del aspecto privado, por lo que le cabe la responsabilidad de mayor inversión amorosa. Así amor/mujer/melodrama son un trípode temático/narrativo que funciona como un camino de reflejo de las relaciones afectivas y de poder del imaginario latinoamericano. La mujer, en la historia de la representación del personaje femenino melodramático, tendrá innumerables títulos de películas, y será, la mayoría de las veces, el centro narrativo y/o la causante de la desarmonía en la estructura dramática.

El discurso del amor hombre/mujer se presenta en dos grandes bloques. Uno, el amor doméstico, productivo y con contradicciones pasajeras. El otro, el "amor-pasión", improductivo y con contradicciones estructurales. En ambos habita un reconocimiento cultural no declarado, tal y como funciona la diada deseo/falta".

Enmarcados rígidamente por estos esquemas se encuentran los valores culturales, morales y sociales de nuestros pueblos, y es que la telenovela ha logrado, además de todo ello, perdurar comportamientos y delineamientos de nuestra percepción del mundo; para esto solo basta con analizar las opiniones del misionero apostólico P.V. Marcha en el libro "La mujer tal como debe ser" editado en 1899 y ponerlo en el contexto social de hoy: "La mujer sabe amar mucho; éste es su destino, ésta su gloria, la fuente de sus grandezas y a veces de sus angustias. Además ha recibido parte considerable de la distribución del sufrimiento como para dilatar su amor purificándolo". ¡Qué gran cambio con el esquema que maneja la telenovela de nuestros días!

Para concluir esta pequeña disertación tomaré las palabras de la madre en la película La fuga (Argentina 1937) cuando le explica al gángster que se volvió maestro rural el "Método representativo de la enseñanza": "Va al sentido óptico de los chicos... Consiste en representar ante el alumno lo que es necesario inculcarle. De esa manera no lo olvida jamás. Porque todo entra por los ojos. Ver es aprender". Y termino con Silvia Oroz: "...El género y su tema amoroso hegemónico, precisan ser entendidos como un lugar de privilegio, una zona de representación donde se expresan, por lo dicho y lo no dicho, las formas de vida y cultura dominante".

(*) Oroz, Silvia. Melodrama: El cine de lágrimas en América Latina. Ed. UNAM. México, 1996.

(**) O'Donell, Guillermo. Analise do autoritarismo burocrático. Paz e Terra. Rio de Janeiro, 1990.

(***) Oroz, Silvia. Intervenciones en el Primer Congreso Internacional de la Lengua Española. Edición provisional.

BIBLIOGRAFIA:
Marchal, P.V. La mujer tal como debe ser. Garnier, Hermanos, Libreros-Editores. París, 1899.

La Fuga (Película). Argentina, 1937. Dir. Luis Saslavsky.

La Influencia de los Medios de Comunicación. Página Internet.

De Grandis, Rita. Incursiones en torno a hibridación, Una propuesta para discusión: De la mediación lingüística de Bajtín a la mediación simbólica de Canclini.

La telenovela, cultura del melodrama (1)

Hoy quiero compartir con ustedes una visión diferente y, ojalá para muchos, desconocida sobre la relación existente entre la telenovela, el melodrama y nuestra cultura. Muchos de nuestros especialistas en televisión nos hablan sobre "el melodrama" pero pocas veces están, y nos hacen estar, seguros de saber sobre qué están hablando. Pues bien, este es un pequeño aporte que hago sobre el tema, con el cual no pretendo sentar cátedra ni mucho menos, sino simplemente hacer un aporte que sirva de discusión para avanzar en el análisis del mismo. Deseo aclarar también que muchas de mis formas de enfocarlo están influenciadas por el pensamiento que sobre él tiene Silvia Oroz, una gran estudiosa del tema.

Aclarado esto, entremos en materia. Umberto Eco dice que ningún hombre inteligente puede decirle a una mujer inteligente "Yo te amo desesperadamente". Pero sí puede decir: "Como diría Bárbara Cartland, yo te amo desesperadamente".

La televisión, como género audiovisual, surge y se alimenta de dos elementos anteriores: La radio y el cine. Así, y por ello mismo, muchos de sus géneros son una réplica adaptada a las circunstancias y al lenguaje televisivo.

En esta columna y la siguiente voy a tratar de analizar, no una telenovela, sino una generalidad que encierre la amplia gama que abarca este género televisivo. Por ello he traído a la memoria los elementos que dieron nacimiento a esta como elemento integrante del hogar: La televisión, y su inherente unión y dependencia a la radio y al cine.

Para iniciar esta disertación tratemos primero que todo de definir ¿Qué es una telenovela como género?; simplificando al máximo la respuesta podemos llegar a concluir que es un melodrama. Si partimos de este principio consideremos antes que nada el encontrarle una utilización a dicha palabra; según señala Jesús Martín Barbero(+) que "El melodrama ha sido para el cine(++) más que un género, un horizonte estético y político. De ahí su éxito popular así como el desprecio de las élites, consagrando precisamente a propósito del cine, el peyorativo y vergonzoso sentido de la palabra melodrama, y más aun de adjetivo "melodramático", para decir todo lo que para la cultura "culta" caracteriza la vulgaridad de la estética popular".

"La estética popular". Entonces el melodrama es una forma de expresión popular en la cual el pueblo (mujeres, sirvientes y pobres) refleja, y ve reflejada, su cotidianidad. O eso piensa el público "culto", e incluso ese mismo pueblo; pero es importantísimo ir más al fondo de esta connotación y buscar el recorrido histórico de la telenovela como género melodramático y su incidencia en la forma de vida del televidente.

Lo cual vamos a hacer en la nota posterior a ésta.

Continuará...

(+) Martín Barbero, Jesús y Muñoz, Sonia (coordenadores). Televisión y melodrama. Tercer Mundo Ediciones, Colombia, 1992.
(++) En más de una ocasión encontraremos referencias al cine o la radio, y no a la televisión en si, por las razones ya expuestas.

Creatividad Vs Tecnología (II)

Antes que nada debo dar las gracias a todos aquellos que como Adela, Saudy, Ana María, entre muchos otros que aunque no menciono para no alargarme en elogios pero a quienes tengo muy presentes, me han enviado sus comentarios, les estoy muy agradecido y los invito a que me sigan acompañando en esta aventura.

Hoy, por lo intrincado del tema y por las diversas opiniones que ha generado, me he visto en la necesidad de complementar un poco mi columna anterior sobre Creatividad y Tecnología, por lo que debo especial agradecimiento a El Fénix y a Luis Alejandro Forero por sus anotaciones.

Lo primero que debo hacer es una corrección en cuanto a la afirmación de que "La creatividad ha existido siempre, la tecnología no", ya que la misma, vista tal como está redactada, es una idea falsa, descabellada; ya que la tecnología ha acompañado al hombre casi desde el principio de los tiempos, y aunque esa no fue la idea al momento de su redacción, como se verá más adelante, sí debo hacer algunas precisiones al respecto.

Siendo así, veamos una ampliación de los términos a los cuales hace referencia la columna en discusión, los cuales son: Tecnología, Creatividad y Televisión "Digital".

El término tecnología es una palabra compuesta formada por dos raíces griegas, tekhne (τεχνη 'arte, técnica u oficio') y logos (λογος 'palabra, discusión, razonamiento'); por tanto, tecnología es el estudio o ciencia de los oficios. Aunque hay muchas tecnologías muy diferentes entre sí, es frecuente usar el término en singular para referirse a una cualquiera de ellas o al conjunto de todas.

Es así como podemos apreciar en los siguientes ejemplos algunas de las tecnologías más antiguas conocidas:

Las armas y
herramientas de piedra: Hechas de piedras toscamente fracturadas, fueron usadas por los primeros homínidos hace más de 1.000.000 de años en África. Las armas permitieron el auge de la caza de animales salvajes, ventajosa para la alimentación por su mayor contenido en proteínas. Las herramientas facilitaron el troceado de los animales, el trabajo del cuero, el hueso y la madera produciendo los primeros cambios sustanciales de la forma de vida. (Michael Andrews, El nacimiento de Europa, Edit. Planeta, España, 1992, ISBN 84-320-5955-2)

El encendido de fuego: Aunque el fuego fue usado desde tiempos muy remotos, no hay evidencias de su encendido artificial, seguramente por fricción, hasta alrededor de 200.000 aC. El uso del fuego permitió: protegerse mejor de los animales salvajes, que invariablemente le temen; prolongar las horas de trabajo útil, con el consiguiente incremento de relación social; migrar a climas más fríos, usándolo como calefacción para las moradas; cocinar los alimentos, haciéndolos más fáciles de digerir y masticar. A esta última característica atribuyen algunos antropólogos la modificación de la forma de la mandíbula humana, menos prominente que la de los restantes primates. (V. Girdib Childe, Los orígenes de la civilización, Fondo de Cultura Económica, México, 1954, cap. V.)

El c
ultivo del trigo: Alrededor del 8.500 aC, en el Creciente Fértil. La gran productividad de la agricultura disminuyó el tiempo empleado en las tareas de alimentación y facilitó el almacenamiento de reservas, permitiendo un gran aumento de la población humana. Las prácticas agrícolas desalentaron el nomadismo, dando así origen a las ciudades, lugar donde se produjo la división social del trabajo y el consiguiente florecimiento de las tecnologías.

Por otro lado, podemos definir que Creatividad, denominada también
inventiva, pensamiento original, imaginación constructiva, pensamiento divergente (En Psicología: El pensamiento divergente es una actividad contenida en otra función del intelecto humano llamada imaginación, realizando algo nuevo desde cero, o lo mismo, de una manera distinta) ... pensamiento creativo, es la generación de nuevas ideas o conceptos, o de nuevas asociaciones entre ideas y conceptos conocidos, que habitualmente producen soluciones originales.

Los tres grandes sentidos del concepto:

Acto de inventar cualquier cosa nueva (
ingenio).
Capacidad de encontrar soluciones originales.
Voluntad de modificar o transformar el mundo.

La creatividad emana por tanto de la
fantasía y la imaginación, liberándose de la conformidad y de lo convencional, para llenar los vacíos que la mente lógica no es capaz de llenar, de pensamientos e ideas más allá de la realidad, trayendo el futuro cada día. (http://es.wikipedia.org/wiki/Creatividad)

Por último, ampliemos el concepto de Televisión Digital, o mejor aún, Televisión Digital Terrestre, para lo cual apelamos a la
Comisión Nacional de Televisión de Colombia en su página de Internet, en la cual señala que: "En la televisión radiodifundida la señal se distribuye de manera analógica. El transporte de esta señal hasta los hogares ocupa muchos recursos, uno de ellos, el Ancho de Banda en el Espectro Electromagnético. Esto quiere decir que una señal de televisión en Colombia (como las emitidas por los canales Uno, Señal Colombia Institucional, Señal Colombia Cultural, RCN, Caracol y City Tv., entre otros), ocupa un ancho de banda de 6 Mhz en el Espectro Electromagnético.
Con la entrada de la era digital, estos parámetros analógicos se representan por números, en un sistema de base dos, es decir usando los dígitos '1' y '0'".

Habiendo definido entonces mucho más a fondo los términos de debate, quiero entrar a enmarcarlos en lo verdaderamente importante: ¿el por qué la creatividad no puede estar supeditada a un medio tecnológico? o, entendido de otra manera, ¿por qué el hecho de que exista una "Televisión Digital Terrestre" no nos debe importar como CREADORES de contenidos de esa televisión, de ese medio tecnológico?, ya que el mismo sigue siendo un simple instrumento con el cual, como seres humanos, somos nosotros los encargados de definir la finalidad, los objetivos y los resultados que queremos alcanzar con el mismo.

Ahora dejaré, no mis ideas, ya que creo que lo importante en este caso es el debate y la diversidad de opiniones; sino la de algunos de los más importantes estudiosos sobre el tema:

Freddy Varona Domínguez, en su monografía "La cultura humanista y los logros científico-tecnológicos" expone que: "En los años 70 del siglo XX, muy ligado al concepto ciencia, se forma el de tecnología, (Sáez, 1981; Layton, 1989) de la cual se han configurado no pocas definiciones. Una de las más difundidas es la de vertiente aplicada de la ciencia. Con una conexión entre sí hoy difícil de debilitar, ambas recorren un camino que resulta interesante valorar a través del humanismo…

En sentido general, la ciencia y la tecnología se hacen acompañar por el aumento de la
calidad de vida dado por el mejoramiento de la salud, el alargamiento de la duración de la existencia humana, el incremento del tiempo ligado al reforzamiento de las intenciones de ocuparlo en el desarrollo físico y espiritual, conjugado con la recreación y el tiempo libre, el surgimiento de nuevas formas de distracción, el incremento del cultivo del intelecto, la eliminación de las barreras de comunicación, el logro de desplazamientos más veloces, entre otros aspectos. Visto el asunto de tal modo, los logros científicos y tecnológicos no deben constituir un fin en sí mismo, sino un medio para promover el desarrollo humano, sobre todo equitativo. (Martínez, 2003)…

Subrayar la esencia humanista de la ciencia no significa verla pura y noble (Tarazona, 2003) para propiciar la asociación de sus malas consecuencias exclusivamente a los políticos y a los industriales. De tal modo, el enjuiciamiento moral no está dirigido a la ciencia en sí, sino a sus usos y aplicación, es decir, la tecnología".

Rodrigo Zalaquett por su parte señala:

"Los medios audiovisuales se han tomado el poder, la 'civilización de las imágenes' ó 'la barbarie de las imágenes', la vivimos a diario, la vida cotidiana del hombre del siglo XX, ha sido trastornada, sus relaciones sociales se han modificado y su formación cultural se ha enriquecido y al mismo tiempo contaminado, gracias a este flujo continuo de mensajes audiovisuales (Virgilio Tosi,1993), en efecto, estamos siendo bombardeados incesantemente por sonidos e imágenes cada vez mas sofisticadas y delirantes".

"Una diferencia importante entre artes, ciencias y tecnologías o técnicas, es su finalidad. La ciencia busca la verdad (buena correspondencia entre la realidad y las ideas que nos hacemos de ella). Las artes buscan el placer que da la expresión y evocación de los sentimientos humanos, la belleza de la formas, los sonidos y los conceptos; el placer intelectual. Las tecnologías son medios para satisfacer las necesidades y deseos humanos. Son funcionales, permiten resolver problemas prácticos y en el proceso de hacerlo, transforman el mundo que nos rodea haciéndolo más previsible, crecientemente
artificial y provocando al mismo tiempo grandes consecuencias sociales y ambientales, en general no igualmente deseables para todos los afectados (J. P. Guilford, La naturaleza de la inteligencia humana, Edit. Paidos, Buenos Aires (Argentina), 1977)".

"La elección, desarrollo y uso de tecnologías puede tener impactos muy variados en todos los órdenes del quehacer humano y sobre la naturaleza. Uno de los primeros investigadores del tema fue
McLuhan, quien planteó las siguientes cuatro preguntas a contestar sobre cada tecnología particular (Marshall McLuhan y B. R. Powers, La aldea global. Transformaciones en la vida y los medios de comunicación mundiales en el siglo XXI, Edit. Planeta-Agostini, Barcelona (España), 1994, ISBN 84-395-2265-7, p. 26):

¿Qué genera, crea o posibilita?
¿Qué preserva o aumenta?
¿Qué recupera o revaloriza?
¿Qué reemplaza o deja obsoleto?"

"Históricamente las tecnologías han sido usadas para satisfacer necesidades esenciales (alimentación, vestimenta, vivienda, protección personal, relación social, comprensión del mundo natural y social), para obtener placeres corporales y estéticos (deportes, música,
hedonismo en todas sus formas) y como medios para satisfacer deseos (simbolización de estatus, fabricación de armas y toda la gama de medios artificiales usados para persuadir y dominar a las personas)".

"A pesar de lo que afirmaban los
ludditas, y como el propio Marx señalara refiriéndose específicamente a las maquinarias industriales, (E. F. Schumacher, Lo pequeño es hermoso, H. Blume Ediciones, Madrid (España), 1978, Capítulo I, ISBN 84-7214-115-2) las tecnologías no son ni buenas ni malas. Los juicios éticos no son aplicables a las tecnologías, sino al uso que hacemos de ellas: un arma puede usarse para matar a una persona y apropiarse de sus bienes o para salvar la vida matando un animal salvaje que quiere convertirnos en su presa".

Ahora bien, queda en nosotros qué uso queremos darle a nuestra futura nueva arma: La Televisión Digital Terrestre.

Creatividad ¿Vs? Tecnología

La ciencia avanza cada día más, hasta el punto de hacernos sentir inmersos en un torbellino de ideas, conceptos y actitudes que no alcanzamos a comprender pero que de todas maneras nos arrastra sin saber cómo, por qué, ni hacia dónde. ¡Ah!, y como si fuera poco, justo cuando parece que nos empezamos a familiarizar con la última técnica y sus conceptos... ¡PLAF!, nos la cambian y otra vez vuelva a empezar.

Y eso no es todo, ahora también existen variantes al respecto. Entremos aquí a hablar ya de nuestro asunto, la televisión. Hace unos años el término "digital", hablando de televisión y sobre todo en Latinoamérica, no existía, no nos decía nada. Pues bien, ahora resulta que todo gira, o debe girar, en función de lo "digital"; eso dicen unos. Otros dicen que no, que por ahora lo mejor es seguir con el formato "análogo", que eso del digital se deje para después porque es muy costoso y muy pocos de nuestros países tienen cómo ponerse a la altura de la era digital. Pero lo preocupante, hablando de las variantes, es que mientras unos y otros se ponen de acuerdo sobre lo digital y lo análogo, los que ya han superado esa etapa ahora discuten es sobre si el "Sistema Digital" debe ser "unificado" o si se continúa con el "sectorizado". Es decir, y a costa de parecer repetitivo, la ciencia avanza y no sabemos cómo, ni hacia, ni hasta dónde va a llegar. ¿Lo peor?, no sabemos cómo, ni hacia, ni hasta dónde debemos llegar nosotros.

Ahora, ¿tiene algo que ver la creatividad con la tecnología?

Desde el punto de vista del uso de unos recursos físicos como apoyo a ella, sí, es importante; pero, ¿son la base fundamental para el desarrollo de ésta?, definitivamente no. Entonces lo fundamental para quienes hacemos televisión no debe ser el sistema o el formato con el cual trabajemos, sino más bien la forma en cómo hacemos televisión. En la columna anterior hice referencia al fin que deben buscar los medios, a sus objetivos de entretención, información, educación y creación de valores. Eso es lo importante.

La creatividad ha existido siempre, la tecnología no. La creatividad no debe estar supeditada a las herramientas tecnológicas, la relación es al contrario. Por eso, mientras los técnicos siguen discutiendo sobre formatos y sistemas, sobre digital y análogo, sobre unificación o PAL, SECAM, NTSC, etc.; nosotros sigamos creando, sigámosle dando vida a un medio de oferta ilimitada.

Por hoy no escribiré más. Hoy he hablado sobre la relación entre creatividad y tecnología, muy superficialmente, eso lo sé. Pero ello no es gratuito. He dicho, entre otras cosas, que la tecnología debe ser una ayuda para el desarrollo de la creatividad y estoy convencido de tal verdad, es así como hoy deseo recurrir a su uso.

Internet se ha convertido en un gran medio de información, hoy quiero que entre nosotros se vuelva un medio de comunicación. He sentado las bases para conversar sobre un tema, ahora quiero que ustedes, quienes pacientemente me leen, opinen sobre él.

Tecnológicamente hablando, hace algunos años tampoco se hablaba de "interactivo", refiriéndose específicamente a un medio de información, hoy ya es común. Pues si es tan común sería un desperdicio no aprovecharlo, sería una grave mutilación a la creatividad, a esa creatividad que nos transforma y nos hace diferentes; así pues, amigos míos, espero sus ideas.

La semilla de la comunicación está puesta, esperaré sus frutos.

El fin justifica los medios

Cuando a finales de los años 40 se emitió por primera vez una señal de algo que se llamó Televisión, hija de la radio y el cine, nadie supo hasta dónde llegarían sus pasos.

En ese entonces La Radio era ya madura, reina y señora del espacio electromagnético, El Cine ya tenía sus bases construidas y se desarrollaba cada día más buscando su propio espacio pero... ¿Y la Televisión? Nada, ahí empezando, pero para dónde, para qué. Los llamados "Medios de Comunicación", y digo llamados porque últimamente este apelativo está empezando a ser rebatido, surgieron de un afán científico por dominar y transformar el sonido y la imagen para poder llegar a otros a informarles, contarles, decirles cosas. Ese primer objetivo se cumplió a la perfección pero... informar, contar, decir cosas, ¿cuáles cosas?

Cuando el objetivo meramente científico se cumplió, sus consecuencias sociales "pidieron pista" y empezaron a reclamar un objetivo específico también para ellas, fue entonces cuando los estudiosos empezaron a buscarle un propósito a esa herramienta maravillosa de información y entretenimiento; Pero a la par de ellos también comenzaron otros, los "comerciantes", y desde entonces los unos y los otros reclaman para sí el beneficio de la "caja mágica", solo que no se han dado cuenta de que ese hermoso instrumento necesita de todos para vivir, que solo cuando ambos se pongan de acuerdo se logrará el equilibrio esencial y fundamental para que ese invento científico sea realmente el rey de los medios.

Medio, que según el Pequeño Larousse (mi diccionario favorito) es, entre otras cosas: "Circunstancia o personas entre las que se vive // Conjunto de circunstancias o condiciones físicas y químicas exteriores a un ser vivo y que influyen en el desarrollo y en las actividades fisiológicas del mismo // Caudal, fortuna, bienes // Dícese de lo que es común o que tiene las características propias de una comunidad //…". ¿Le parece que alguna de estas definiciones se puede aplicar al "medio" de comunicación que es la Televisión?, Porque si no se ajustan a lo que usted busca le tengo dos más tomadas de la misma sección: "Cualquiera de las substancias utilizadas para el cultivo de bacterias u otros organismos // Diligencia que tiene por objeto la consecución de un fin // …".

¿Cuál de las dos prefiere? Temeroso, espero que opte por la segunda, y digo temeroso porque todo depende del fin que usted quiera conseguir. Ahora bien, ¿por qué no unimos su objetivo con el mío?, cualquiera que ellos sean, y simplemente tratamos de conseguir una televisión más justa, equitativa y viva.

Justa en la medida en que utilice el poder que tiene, no sólo para vender, sino también para brindar algo más profundo a la conciencia y al espíritu del ser humano.

Equitativa para que les dé a todos las mismas oportunidades de educación, información, entretenimiento, vanalidad, risa y llanto que todos necesitamos y que merecemos por igual sin importar la franja a la que las estadísticas del rating y el mercadeo nos marginen.

Viva para que comprenda de una vez por todas que no es un simple electrodoméstico que ocupa un rincón de la casa sino que ya es, y siempre lo ha sido pese a todo, un miembro más de la familia; un ser que influye en las opiniones, las relaciones y el intercambio de ideas, sensaciones y pensamientos de cada uno de nosotros, de todos nosotros, y que por ello no es nuestra enemiga ni la intrusa que entra en nuestros hogares a robarse nuestra intimidad y nuestra relación de pareja y de familia, porque precisamente en la medida en que TODOS entendamos lo maravilloso que puede llegar a ser y dejemos la mezquindad y la disputa entre el mercadeo, las franjas, el rating, la cultura o la incultura, lo bueno y lo malo y nos entreguemos de lleno a ella en cuerpo y espíritu sabremos degustarla como se degusta un buen vino, como se disfruta un atardecer, un buen cuadro o hasta un día de sol: con una sencilla sencillez. Pero esto sólo se logrará cuando la hagamos como se hace un buen vino, un atardecer, un buen cuadro o hasta un día de sol: con grandeza, sin roñosería. Sólo me resta decir, para concluir nuestra charla por el día de hoy, y ya que hablamos de medios, que el objetivo, o mejor dicho, "El fin… justifica los medios".